Estaba a punto de tirar la madera
Pero entonces me di cuenta de que aún podía convertirse en vida.
Esta pequeña tabla de madera llegó a mis manos mientras buscaba algunas piezas para encender la estufa. Estuve a punto de considerarlo un desperdicio, algo que se consumiría en unos minutos en el fuego.
Luego, observando su forma, sentí que esa madera podría tener un destino diferente. No debería haber ardido: tenía que decir algo.
Así que, dada la época navideña, opté por transformarlo en un Nacimiento: una escena sencilla, íntima, pero llena de significado. Una imagen que nace de un material pobre, recuperada casi por casualidad, y convertida en una pequeña obra capaz de aportar calidez, presencia y espiritualidad.
Los colores son marcados, intensos, llenos de pasión. No buscan delicadeza decorativa, sino que quieren transmitir la fuerza del acontecimiento que acaba de producirse: nacimiento, luz, esperanza.
Es un cuadro para colgar en el hogar, como una pequeña presencia silenciosa, para que pueda velar por quienes lo miran y recordar el valor de las cosas simples, incluso aquellas que parecían destinadas al olvido.
Esta pintura es y seguirá siendo una pieza única, porque cada obra nace de un encuentro irrepetible entre materia, momento e inspiración. Nunca repito el mismo trabajo.
Acrílico sobre madera – 11 x 12 cm